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Reseña | El amor que llegó de Hollywood

sábado, 15 de febrero de 2020
El amor que llegó de Hollywood | Alessandra Torre
TÍTULO: El amor que llegó de Hollywood
AUTORA: Alessandra Torre
GÉNERO: Romance contemporáneo
EDITORIAL: Phoebe
PÁGINAS: 386
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Cole Masten lleva años siendo el marido perfecto de Hollywood, pero, allí, los amores eternos solo duran en la pantalla, así que cuando su mujer le abandona, se convierte en el soltero dorado de la meca del cine. Que tengan cuidado las chicas de Los Ángeles, hay un chico malo suelto en la ciudad, y está dispuesto a arrasar con todo.
Summer Jenkins. Esa soy yo, una chica sureña atrapada en Quincy, Georgia. Me encanta cocinar pollo y albóndigas, soy capaz de ganarle todos sus ahorros al póquer a un hombre hecho y derecho y me votaron «Mejor amiga» en el último curso de secundaria.
Nuestros mundos eran muy diferentes, nuestras vidas no deberían haberse cruzado nunca. Pero Cole Masten leyó un libro sobre mi pueblo y, seis meses más tarde, su avión tomaba tierra en la polvorienta pista de aterrizaje de Quincy, trayendo con él a Hollywood para hacer una película.
Supe desde el principio que solo representaría problemas… para nuestro pueblo… y para mí.
A veces, los polos opuestos no deberían estar destinados a atraerse.

Admito que esperaba algo más cuando empecé este libro. Algo más de química, algo más de sentimiento, algo más de diversión... Un poco de algo más en todo, en realidad. Y como ya sabéis, cuando esperas más y te encuentras menos... el resultado es bastante agridulce.

Summer es una mujer sureña que vive en un pequeño pueblo lleno de gente tan leal como hipócrita. A sus 29 años y siendo la marginada del pueblo, quiere volar lejos. ¿El problema? No tiene dinero para hacerlo. Cole, por otra parte, es el hombre perfecto: rico, guapo, famoso... su matrimonio es de los más estables y duraderos de Hollywood ,y él es feliz y está enamorado. Pero la vida le da un revés y de repente se ve frente a los papeles del divorcio. Para superar la situación, se mete de lleno en su último proyecto, lo que le lleva Quincy.
Después de cortar con Scott, comencé a pensar en marcharme. No era tanto porque la vida en Quincy me pareciera inadecuada, ni por la vergüenza que había sentido en Moe’s. Era más bien que, después de mi experiencia allí, anhelaba algo diferente. Quería ser distinta, alguien a quien no despreciaran, alguien sin pasado. Alguien con futuro.
Como amante de las relaciones de amor-odio, admito que hay ciertas escenas entre Summer y Cole que me han gustado, en ciertos momentos su química es palpable y no puedes dejar de leer. El problema es que se da "en ciertos momentos", lo quiere decir que no es un constante a lo largo de la novela.

El libro está estructurado en capítulos muy pero que muy muy cortos que alternan a Cole y Summer como narradores. Normalmente, los capítulos cortos suelen dar una sensación de agilidad a la lectura y la novela se te pasa volando. En esta ocasión, en cambio, creo que ha sido un error. ¿La razón? A la historia le cuesta empezar y que los capítulos sean tan absurdamente cortos todo el tiempo no ayuda. Llega un momento en el que te encuentras en el capítulo 30 y la historia aún no ha terminado de arracar, lo que da un poco de bajón. Si los capítulos fusen algo más largos, creo que habría podido desarrollarlo con un ritmo más adecuado y el bache inicial no habría sido tan grande.
Odiaba a ese hombre; era un imbécil. No conocía a nadie tan idiota. Por qué Dios le regalaba a hombres como él una apariencia así era algo que no entendía. O quizá fuera tener ese aspecto lo que lo había convertido en un capullo.
Además, parece que algunos autores se empeñan en optar por capítulos largos vs capítulos cortos, cuando en realidad se pueden mezclar... Hay momentos de la historia que requieren brevedad y otros que requieren explayarse, no hay que ser tan cuadriculados al respect.

Cierto es que cuando la historia ha arrancado mejora y entretiene más, pero diría que no es hasta más o menos la mitad del libro que se vuelve más o menos interesante. Y a partir de aquí, para mí, si bien ocurren más cosas, no he sentido tanta química entre ellos. Por decirlo de forma sencilla: la primera mitad es más aburrida pero la chispa entre ellos, sus rifirrafes, son más electrizantes; mientras que la segunda mitad es más entretenida y las cosas avanzan, pero la relación se vuelve algo plana y no transmite la emoción que debería.
—Summer, mírame.
Lo hice. Era difícil no hacerlo cuando estaba tan cerca. Y, Dios, era guapísimo. Tanto que dolía, como mirar al sol, aunque era una atracción tan aguda y peligrosa que me hacía daño físico en el corazón. Estaba mirando algo que nunca podría haber deseado, pero que quería con desesperación, a pesar de que no debía, a pesar del peligro que acompañaba esa atracción.
A todo esto le tengo que añadir algo que, posiblemente, mucha gente ni se fije ni se moleste pero que a mí me ha sacado mucho de la lectura: los constantes y completamente inexplicables cambios de tiempos verbales. Vale que esto es algo que le ocurre a muchos autores... pero ha sido exagerado: tan pronto está uno de ellos narrando en pasado como pasa al presente y luego vuelve al pasado. Hay momentos concretos en los que un libro narrado en pasado puede usar el presente (es más, debe hacerlo), pero no es el caso. Hay párrafos que son un absoluto batiburrillo de tiempos verbales.
Summer era una paradoja. De alguna forma, resultaba ser la mujer más fuerte que hubiera conocido; su fuego, rencor y autosuficiencia eran claros y firmes. Por otro lado, era tierna y vulnerable. Se exponía demasiado, sentía demasiado, amaba con ferocidad y se entregaba con demasiada libertad.
Como dato curioso, para aquellos que hayáis disfrutado más de la lectura o que os quedéis con ganas de saber más de él, os comento que Brad DeLuca, el abogado sexy de Cole, protagoniza su propia trilogía (Innocence, creo que se titulaba). Por cómo habla el personaje de su esposa me dio la sensación de que había algo tras esa historia e investigué la bibliografía de la autora para descubrir que, en efecto, tienen sus propios libros. No descarto darles una oportunidad algún día, aunque no están en español, para descubrir si la lentitud es cosa de esta historia o marca de la autora (espero que su historia sea más amena porque, al ser una trilogía, entiendo que tendrá más chicha). 

Resumiendo, últimamente me da la sensación de que me estoy volviendo más exigente con el género... siempre he admitido ser muy fácil de complacer: dame personajes interesantes y una química que me mantenga atrapada, y casi seguro que me gustará. Pero parece ser que cada vez más libros me dejan indiferente o me sacan de quicio con pequeñas cosas que me sacan de la lectura. Una lástima.

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