Nora, que tiene una vida cómoda gracias a su millonaria familia, acepta encargarse de la gestión de un edificio de apartamentos en Bermeo cuyos dueños son amigos de sus padres. Al llegar al pueblo, todo el mundo habla de Ane, una chica que ha desaparecido sin dejar rastro.
Allí también conoce a las tres piezas más importantes del caso: Dylan, un surfero sexi que es también su vecino, Eder, el novio de Ane, y Sara, su hermana. Juntos, forman el grupo de amigos que Ane lideraba y que, con el tiempo, integrará a Nora.
Pero no solo la amistad y el amor la llevan a implicarse en lo sucedido, también jugará un papel esencial la persona misteriosa escondida bajo un chubasquero amarillo. A través de notas y persecuciones, impelerá a Nora a meterse en la boca del lobo para resolver la desaparición de Ane.
Lleva un tiempo queriendo leer algo de Jon Azkueta. Tiene poquitos libros y variados, pero todos me llamaban a su manera: su primeros libros son más románticos y con portadas coloridas que a una, para qué mentir, le llaman la atención. Y los dos últimos son más como este que he leído yo finalmente: suspenses con un toque de romance. Así que cuando en el Book Club que participo salió esta lectura para febrero, me alegré de tener al fin algo que me obligase a ponerme con él (porque si no me conocéis aún, sabed que soy mood reader y que tengo una wishlist interminable de libros)).
Como euskaldun, siempre me alegro de encontrar libros ambientados en Euskadi, y la verdad es que diría que cada vez hay más (fuera de lo que es el nicho de autores euskaldunes que se ven promocionados en librerías independientes de por aquí, me refiero; libros que la gente lee no porque sean de autores euskaldunes y estén ambientados en algún lugar de Euskadi, sino que eso sea un plus para los que vivimos por aquí jajaja). Y en esta ocasión la historia se desarrolla principalmente en Bermeo, un pueblo costeo de Bizkaia con muchísimo encanto y que os recomiendo visitar si venía por aquí.
La historia sigue a Nora, una joven de buena familia que se siente a la deriva. No sabe quién es ni lo que quiere hacer, y su actitud, tan diferente a la de sus padres, no hace más que suponer una decepción para estos. Cuando durante un viaje con sus padres y unos socios de estos surge la oportunidad de ir sola a Bermeo para encargarse de un pequeño negocio turístico que los socio de sus padres tienen allí, no la deja escapar, para desgracia de los padres de Nora: ¿una niña rica limpiando un piso turístico y sirviendo a ricachones como ellos que van a Bermeo de vacaciones? ¡Qué escándalo! Pero Nora se mantiene firme y allá que va.
En Bermeo conocerá a mucha gente, principalmente a la gente que vive de alquiler en el edificio de Ester y Alfredo (los socios de sus padres y dueños del negocio), ya que cuando adquirieron el negocio turístico también se hicieron con el edificio completo... y con los contratos de alquiler de los inquilinos. Allí, Nora conocerá a Dylan, a Sara y a Joxe. Pero también concoerá a Eder, cuya familia regenta la taberna que hay junto al edificio y al que acudirá en muchas ocasiones para socializar o para comer unos pintxo (¡que no falten!). Pronto, adeás, descubrirá que Ane, la hermnaa de Sara y novia de Eder, ha desaparecido sin dejar rastro. ¿Qué habrá sucedido con ella?.
El tema de la desaparición es la trama principal que une todo lo demás. Nora se implica rápido (demasiado, si me preguntáis), y pronto se ve envuelta en una trama peligrosa: alquien la está acechando, un hombre vestido con una gabardina amarilla que se hace llamar Kapusai y que parece saber algo de la desaparición de Ane.
Personalmente, ha sido una historia con luces y sombras. Es innegable que Jon tiene una forma de escribir amena que te mete de lleno en la historia; no puedo decir que me haya aburrido leyendo porque se lee tan rápido que no te da tiempo... pero sí que me ha parecido desequilibrado. El romance, en determinado momento de la novela, toma demasiado protagonismo. Nos centramos de lleno en Nora y en Dylan, y parece que nos olvidamos de todo lo demás. Hasta que de pronto, ¡pum!, cambiamos de chip otra vez y volvemos a la desaparición, dejando de lado el romance.
La implicación de Nora en todo este asunto está cogida con pinzas. Sinceramente, no he llegado a entender por qué se ve tan unida a Ane... Ya en el primer momento en el que ve el cartel de desaparecida en la puerta de la taberna empieza a hacer preguntas (no sé vosotros, a mí no se me ocurriría preguntar ni menos luego intentar indagar cuando ni pincho ni corto en el asunto... a lo sumo investigo por internet si me llama la atención jajaja), y demasiado rápido empieza a señalar a los que la rodean como posibles sospechos cuando la chiquilla literalmente no lleva ni una semana en el pueblo y no conoce a nadie, mucho menos a la desaparecida en cuestión.
El tema del encapuchado también me ha parecido algo cuestionable. Sin revelar de quién se trata, solo diré que los medios de los que dispone se asemejan más a los que ves en una película de acción, en la que el o la protagonista tienen contactos y pueden mover mucho los hilos. No, no es el caso, pero casi lo parece. Nuevamente, entretiene, lo lees fácil, pero según vas leyendo (o al menos yo) no puedes evitar cuestionarte cómo esas personas se pueden salir con la suya haciendo las cosas que hacen (una, que intenta ser vaga por no hacer spoilers).
Sea como sea, no ha sido mi lectura favorita sobre todo porque me parece difícil de recomendar. ¿Te gusta el suspense? No te recomendaría este libro, porque se enfoca de más en el romance y muchas cosas del suspense son cuestionables. ¿Te gusta el romance? Pues tampoco, porque hay partes en las que nos olivdamos de ello también. ¿Buscáis algo intermedio? Podría ser una opción, aunque creo que hay libros que gestionan mejor el equilibrio entre los elementos. Igualmente, yo probaré suerte de nuevo con el autor, y a ver qué tal me va con sus otros libros.




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