Ali Hazelwood saca un libro, relato o lo que sea y yo inmediatamente lo añado a la lista de pendinetes. Es verdad, muy a mi pesar, que tengo varios de sus libros pendientes en casa y otros cuantos pendientes de comprar... no me escondo, aunque me avergüenzo de mí misma jajaja Pero este me di prisa en comprarlo porque 1) es muy cortito y 2) es tan cortito que es barato. Así que aproveché los descuentos del Día del Libro para darme el gusto sin gastar demasiado dinero y, sorprendente con cómo soy yo, ya lo he leído.
Tenía miedo que, precisamente por lo cortito que es, me quedase con ganas de más. Es la maldición del relato, que te puede gustar mucho el potencial pero quedarte con ganas de más y que eso te empañe la experiencia en su conjunto. Pero con este fui decidida a que su longitud no fuese un condicionante porque ya lo lees contando con que va a ser breve, y traté de disfrutarlo no pese a ello sino por ello (que no todo son historias de 500 páginas, a veces una historia de 200 páginas entra muy bien y te deja la barrigita llena y calentita).
Viola y Jesse son nuestros protagonistas, ambos trabajadores del mundo del videojuego pero para empresas distintas. Empresas que, por diversas razones, con los años han ido enemistándose más y más hasta llegar a la situación actual: ambos quieren desarrollar un nuevo juego y la compañía les ofrece que trabajen juntos, porque cada empresa destaca en un punto diferente y creen que la mezcla de ambas dará el mejor resultado. Así que los jefes deciden que los empleados de ambas compañías participarán en un retiro de un fin de semana todos juntos, para reforzar lazos y comprobar si son capaces de trabajar juntos.
Viola y Jesse también tienen su historia, aunque me alegro de que Ali haya sido tan lista como para no enfocarlo en un enemies to lovers al uso. Y es que ellos dos no se odian, en ningún momento, solo que su relación es tirante por distintas razones que iremos descubriendo (a la par que ellos dos) a lo largo de esta historia. Y como tampoco hay demasiadas páginas para desarrollar una trama excesivamente complicada, me parece que Ali ha optado por la mejor vía, una en la que Viola vaya descubriendo, por medio a esa reclusión laboral forzada, que su relación (o falta de ella) con Jesse no es como pensaba, y poder así actuar en consecuencia.
Me ha parecido una historia redonda en su brevedad. Divertida, ligera y muy entretenida. Incluso el spicy (porque algo de eso tiene pese a la brevedad) me ha encantado, y eso que últimamente estoy algo saturada de lo explícito, y creo que lo que se publica en nuestro mercado está saturado en esceso de escenas de sexo totalmente innecesarias y poco atractivas. En este caso no es así, son escenas divertidas, picantes y que entran muy bine; que sirven para verlos más en su dinámica, y que hace que la historia quede bastante completa.
¿Es breve? Sí, es indudable. ¿Te quedas con ganas de más de ellos? Pues a ver, no voy a mentir, si tuviese una novela completa de Viola y Jesse seguro que la habría disfrutado. ¿Me habría gustado que esta historia en concreto tuviese más páginas? La verdad es que creo que no. Creo que, de ser más largo y haber extendido más la confusión entre ellos dos y haber dilatado más ese momento en el que ambos se dan cuenta de que se gustan y cambian las cosas la historia me habría resultado algo más tediosa. Así que tal y como está me ha parecido muy satisfactoria.
En definitiva, no es necesario que todo sean novelas muy largas en las que las relaciones se complican y se complican hasta que finalmente se resuelve y son felices y comen perdices. Pero, además, a veces creo que como lectores necesitamos estos caramelitos más condensados para desconectar, sobre todo cuando están tan bien escritos y planteados.

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